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El síndrome de Peter Pan

4 abril, 2011

524902-peter_pan_large Este término, acuñado por el psicólogo Dan Kiley en 1983, se emplea para designar un trastorno de la personalidad que se caracteriza por la presencia de ciertos aspectos de inmadurez, social y psicológica, acompañados en algunos casos  por disfunciones sexuales. Puede darse en ambos sexos, aunque es más frecuente entre los hombres, que presentan una personalidad narcisista e inmadura. Mientras el sujeto crece, su percepción interna del yo, permanece en la infancia.

Dicho de otro modo, personas que no quieren o se sienten incapaces de crecer, es decir, son sujetos que tienen un cuerpo de hombre con mentalidad de niño. No saben o no quieren renunciar a ser un hijos para empezar a ser padres.

No existe una edad determinada, pueden tener 25, 40, 50 ó 60 años.

Algunas características de este trastorno son la incapacidad del sujeto de asumir responsabilidades, comprometerse o mantener su palabra, la excesiva preocupación por su aspecto físico y su bienestar personal y la inseguridad en uno mismo, a pesar de que no lo demuestre y pueda parecer lo contrario. Otra característica es que cambian constantemente de pareja y buscan parejas más jóvenes:

“En cuanto una relación empieza a implicar un alto nivel de compromiso y responsabilidad, suelen asustarse y acaban rompiéndola. La relación con chicas más jóvenes tiene la ventaja de que conlleva vivir el día a día sin ir más allá, e implica menos planes de futuro y por tanto, menos responsabilidades”.

La sintomatología de este síndrome ha estado presente en la psicología, en toda caracterización neurótica, lo que Kiley hace, no es más que asignarle un nombre.

Suelen presentarse crisis depresivas, angustia, ansiedad. El paso de los años no parece ser advertido por el sujeto, pero su protección desaparece momentáneamente en ciertas circunstancias, provocando un sentimiento de vacío. Existe una nostalgia por la etapa infantil , lo que afecta la autoestima.

La psicóloga Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino, cuenta entre los síntomas del síndrome “la falta de responsabilidad, actitudes de desamparo, extorsión emocional y una alegre y despreocupada visión de la vida”. Y dice que estas personas, independientemente de su edad, siguen actuando y sintiendo como adolescentes. “Sería, por simplificar, tener un cuerpo de adulto con una mentalidad de niño”. Y agrega que si no se supera esta fase, el problema ocasiona quejas emocionales, como baja autoestima: “ya que lo quiere todo, no quiere renunciar a nada de lo que tiene ni está dispuesto a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No obstante, se queja y echa siempre la culpa a los demás. No se siente parte del problema o dificultad”.

El psicólogo Andrés Sánchez Bodas, director de Holos San Isidro, atribuye este problema a dos causas: por un lado, está el factor social: con el alargamiento de la expectativa de vida, los tiempos en los que las personas alcanzan diferentes metas se han atrasado; por eso, ahora se considera que la adolescencia puede durar hasta los 30 años. Por otra parte, aparecen los motivos personales: las personas que “no quieren crecer” ven como ventajas el no asumir compromisos ni responsabilidades. “Además –observa-, hay una valoración exacerbada de la juventud”, planteada especialmente por los medios de comunicación. Y explica que este mecanismo genera “una vuelta a la histeria; a vivir solamente en el presente”.

En resumen:

  1. Esta persona tiene un deseo enorme de que los demás cubran sus necesidades, que le den lo que pide; si no es así, se enfada.
  2. Su comportamiento sigue siendo el de un/a adolescente:
  • Le seduce más el País de Nunca Jamás (juventud) que tiene idealizado, que su momento real (madurez)
  • Tiene miedo a la soledad.
  • Es inseguro/a, aunque no lo demuestre
  • Su actitud está más centrada en recibir, pedir y criticar que dar, querer o hacer.
    No está hecho/a para la vida adulta, no se puede comprometer, ya que cree que será un obstáculo para su libertad
  • Peter Pan tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas (Wendy)
  • No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen
  • Está centrado/a en si mismo/a: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo…
  • Aunque disfrute de éxito profesional, económico… se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría
  • Está insatisfecho con lo que tiene, pero no hace nada por solucionarlo
  • El único compromiso que asume Peter Pan es evitar todo el tiempo el compromiso

Si tienes un Peter Pan a tu lado

Lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta que tiene un problema.

Pero no es ésta una tarea sencilla, ya que culpar y hacer responsables a los demás de todo lo que les sucede es parte de su síndrome.
Muchas veces necesitan sentir en carne propia las consecuencias de sus actos, para pensar en la necesidad de algún cambio de actitud.

Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación. Es conveniente en estos casos, comenzar con una terapia de pareja o familiar para evitar el error de considerar que el problema es solamente de uno de los
integrantes, cuando en muchos casos es la pareja o los padres quienes favorecen, sin darse cuenta, las conductas tipo Peter Pan.

La mejor forma para que un hombre se recupere de este síndrome es permitir que enfrente la realidad y asuma las consecuencias de sus conductas. Por más duro que parezca al principio, no se haga cargo de sus responsabilidades: si no paga las cuentas, no lo haga Ud. por él; si se queda dormido, no lo despierte. La próxima vez, no ocurrirá.

Si se queja de que en su trabajo no le dan el puesto que él considera que se merece, pregúntele qué va a hacer al respecto, en vez de consolarlo, acusarlo de inútil o quejarse junto a él. Pero también dele su apoyo, observando las partes positivas de su personalidad y aliéntelo a que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas.

El psiquiatra español Aquilino Polaino tiene un libro, en la editorial Descleé de Brower sobre este tema, y da sugerencias a los padres de familia para evitarlo.

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One Comment leave one →
  1. Guillermo carrillo v. permalink
    8 abril, 2011 7:55

    Es un magnifico tema pues muchas personas tienen este sindrome y la mayor parte no se da cuenta de ello, pero leyendo esta informacion puede ser que razonen, yel que tenga un pariente o amigo que tenga este sindrome quiza quiera ocupar algo de su tiempo para ayudarlo ya que este tema motiva a esa accion.

    Me gusta

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