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Lealtad

29 agosto, 2011

 

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Un insurrecto había sido condenado a morir en la horca. El hombre tenía a su madre viviendo en una lejana localidad y no quería dejar de despedirse de ella por este motivo. Hizo al rey la petición de que le permitiese partir unos días para visitar a su madre. El monarca sólo puso una condición, que un rehén ocupase su lugar mientras permanecía ausente y que, en el supuesto de que no regresase, fuera ejecutado por él. El insurrecto recurrió a su mejor amigo y le pidió que ocupase su puesto. El rey dio un plazo de siete días para que el rehén fuera ejecutado si en ese tiempo no regresaba el condenado.

Pasaron los días. El sexto día se levantó el patíbulo y se anunció la ejecución del rehén para la mañana del día siguiente. El rey preguntó por su estado de ánimo a los carceleros, y éstos respondieron:

-¡Oh, majestad! Está verdaderamente tranquilo. Ni por un momento ha dudado de que su amigo volverá.

El rey sonrió con escepticismo.

Llegó la noche del sexto día. La tranquilidad y la confianza del rehén resultaban asombrosas. De madrugada, el monarca indagó sobre el rehén y el jefe de la prisión dijo:

-Ha cenado opíparamente, ha cantado y está extraordinariamente sereno. No duda de que su amigo volverá.

-¡Pobre infeliz! -exclamó el monarca.

Llegó la hora prevista para la ejecución. Había comenzado a amanecer.

El rehén fue conducido hasta el patíbulo. Estaba relajado y sonriente.

El monarca se extrañó al comprobar la firmeza anímica del rehén. El verdugo le colocó la cuerda al cuello, pero él seguía sonriente y sereno. Justo cuando el rey iba a dar la orden para la ejecución, se escucharon los cascos de un caballo. El insurrecto había regresado justo a tiempo. El rey, emocionado, concedió la libertad a ambos hombres.

Cuento anónimo hindú

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2 comentarios leave one →
  1. 1 septiembre, 2011 2:17

    Dios mío, que cuento mas genial, es difícil encontrar adjetivos para descirbirlo, se sale de la razón, esto hay que contárselo a todo el mundo, qué lástima que sólo es un cuento, los humanos no somos así, por desgracia. Me conformaría con que nos pareciéramos sólo un poquito a los protagonistas de este cuento ( a los tres).
    Como ya sabes, alguna que otra vez escrbo algo de ciencia-ficción, esto que acabas de publicar aquí, por increible que parezca, no lo conocía, pero el concepto lo tenía en mente hace tiempo, gracias por darme luz en el camino.
    Saludos.

    Me gusta

    • 1 septiembre, 2011 21:49

      Hola Rojo Merlín:

      Gracias por tu comentario. A mi también me encantó el cuento y me alegro de que te sirva de inspiración.

      Un saludo,

      Me gusta

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