¡Qué vivan las mujeres!


Vals nº 2 op. 64 – Chopin


¿Cómo se hace una modelo?


 

¡Compran dos fantasmas!


18 de Marzo de 2010

Vendidos dos ‘fantasmas embotellados’ por dos mil dólares a través de Internet

 

4176322052968450 Las botellas de cristal con los supuestos espíritus de un anciano y una joven fueron comercializadas en Nueva Zelanda.

Y las compró una compañía que comercializa sistemas electrónicos para dejar de fumar compró ambas después de que el portal de subasta ‘online’ Trademe anulara por fraudulenta una puja que había elevado el precio hasta casi 5.000 dólares.
La dueña de los presuntos espíritus, Avie Woodbury, afirma que los compró a un exorcista de una secta que los había capturado en su casa y atrapado en dos contenedores llenos de agua bendita.

Woodbury sostiene que los fantasmas pertenecen a Les Graham, un hombre de avanzada edad que murió en la casa hace casi cien años, y una pequeña que corrió la misma suerte tras visitar la vivienda e intentar resucitar a Graham jugando con una ouija.
Según la propietaria, los espíritus le dificultaban comer y conciliar el sueño. «A veces las botellas se ponían como a hervir, sentía que unas manos me tocaban el cuello, oía voces procedentes de habitaciones vacías, y otras cosas raras», aseguró.

Woodbury añadió que también sentían la presencia de lo sobrenatural su perro, que se negaba a entrar al «cuarto de los fantasmas», o su sobrina, que hablaba con la niña muerta.
Los fenómenos continuaron hasta junio del año pasado, cuando decidió encerrar a los espíritus en dos botellas de cristal.

Efe

Trastornos alimentarios


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También conocidos como psicopatología alimentaria, son alteraciones de los hábitos alimenticios comunes que llevan al desarrollo de enfermedades causadas por ansiedad y por una preocupación excesiva con relación al peso corporal y al aspecto físico.

Por lo general este problema afectaba casi solamente a mujeres, pero en la actualidad, muchos jóvenes varones, también las están desarrollando, con el fin de tener un mejor cuerpo, combinando estos problemas con el ejercicio físico excesivo o vigorexia, dejando de alimentarse sanamente para formar músculos a través del consumo de esteroides y proteínas sintéticas.

Las personas que los padecen dan una especial importancia a los alimentos, alrededor de los cuales giran todos sus pensamientos, sentimientos, sueños,  ideales y problemas, haciéndose hiperdependientes de esas ideas y desarrollando un trastorno de identidad a partir de la enfermedad.

Las conductas desarrolladas pueden alterarse o no voluntariamente, y para ello están involucrados múltiples factores personales, familiares y sociales, en los que el nivel de autoestima, las comparaciones constantes entre amigos y familiares, la presión de los medios de comunicación con relación a la moda y la «belleza» y el miedo a tener sobre peso, hace que quienes los padecen pierdan el sentido de la realidad, sometiéndose a dietas y hábitos que ponen en gran riesgo la vida y la salud integral.

Por lo general, el padecer algún tipo de trastorno alimentario va más allá de los síntomas particulares de cualquiera de sus manifestaciones, ya que son acompañadas por un marcado aislamiento de la persona, cansancio excesivo, sueño, irritabilidad, conductas violentas, agresión hacia personas conocidas miembros de familia, autoagresión al no aceptarse , vergüenza, culpa y depresión.

Son varios los factores que predisponen el desarrollo de algún trastorno de la alimentación, pues las psicopatologías alimentarias son provocadas por múltiples factores que pueden hacer que una persona sea vulnerable a desarrollarlo que otras.

Entre los trastornos de la alimentación más frecuentes, están la bulimia, trastorno que permite comer para después utilizar métodos para eliminar rápidamente los alimentos del cuerpo, la anorexia nerviosa o «falta de apetito», la ortorexia, o sea la obsesión por la «comida sana», la permarexia o miedo a los alimentos, y otros más.

También entre los trastornos alimenticios de otro tipo están: los comedores compulsivos y la pica.

Los trastornos alimentarios no afectan únicamente a la manera de comer, ya que en realidad, se desarrollan como resultado de problemas de la percepción y por la forma en que una persona se ve a sí misma y en relación con su mundo.

Entre los factores personales que pueden influir en las conductas alimentarias, están:

  • La edad, ya que por lo general se desarrollan durante la pubertad en caso de las mujeres y en la adolescencia en los hombres, aunque se han presentado casos desde niñas de 6 años en adelante.
  • El padecer sobrepeso u obesidad durante la infancia, lo que ocasionó burlas entre los amigos o adultos.
  • No aceptarse como persona, y tener determinados rasgos de carácter.
  • Tener tendencias depresivas o sufrir trastornos de ansiedad, así como ciertos trastornos de personalidad como las conductas impulsivas, compulsivas.
  • Haber elegido alguna afición o carrera que conceda gran importancia al peso como el moblaje, el atletismo, el físico culturismo, la danza y la equitación entre otras.
  • Ser perfeccionista y exageradamente autocrítico, con autoexigencias demedidas y rígidas.
  • Tener una baja autoestima, personalidad depresiva, sensibilidad extrema y temor de enfrentar situaciones y conflictos.

Entre los factores familiares y ambientales que favorecen o predisponen la aparición de una psicopatología alimentaria están:

  • Tener familiares obesos o que padezcan algún desorden alimentario.
  • Tener antecedentes familiares de trastornos depresivos, obsesivos o alcoholismo.
  • Tener antecedentes de abuso sexual.
  • Convivir con personas que dan mucha importancia al peso y a la apariencia física.
  • Tener perjuicios y mala interpretación de los valores.
  • Los antecedentes de obesidad o trastornos alimenticios son un factor predisponente importante. La mayoría de los casos de psicopatologías suelen darse porque algún familiar haya padecido trastornos u obesidad; las personas con bulimia son las que tienen mayor probabilidad de tener familiares obesos.

Entre los factores socioculturales, se pueden mencionar:

  • La presión social y mediática que existe alrededor de la figura y del  adelgazamiento, ya que la moda y la publicidad incitan más a adelgazar que a mantener una buena salud.
  • La discriminación y burla hacia los obesos en todos los ámbitos de la vida social, escuela, trabajos, amigos, y hasta por los problemas que se generan en centros recreativos, transportes públicos y de diversión por que los lugares no están adaptados para personas con sobre peso.
  • La difusión a través de revistas y páginas de Internet pro-anorexia.
  • La inadecuado manejo de campañas contra la obesidad estipuladas por las secretarías de salud a favor de tener una mejor calidad de vida, y manejando que para ello, se debe conservar una figura delgada, lo que ha motivado una serie de dietas milagrosas y mágicas que en lugar de ayudar ponen en riesgo la salud.

La delgadez, que se asocia, de algún modo, con belleza, elegancia, prestigio, juventud y aceptación social.

Pueden existir detonantes diversos, como puede ser un abuso sexual, un aborto, los comentarios de alguna amiga o hasta una fiesta próxima en donde se tratará de lucir un vestido, las constantes presiones y críticas familiares y otros más.